Imagina esta escena: llevan diez minutos discutiendo por quién olvidó sacar la basura y, de repente, la conversación ya no es sobre la basura. Es sobre todo. "Es que tú siempre lo dejas todo para mí." "¡Tú nunca reconoces nada!" "Es que contigo es imposible." En un instante, la discusión se disparó a otro nivel y…
